De adolescente me interesaban otras cosas, adoraba arreglarme, usar aros, vestir con polleras y musculosas, pero nunca me olvidé del pony. Era imposible, en el living de casa un retrato me recordaba todos los días lo que había perdido. Paradojas de la vida, siempre recuerdo lo que pierdo, más no lo que gano.
Con el tiempo decidí que alguien debería estar cansado/a de tener un Pequeño Pony rosa producción 1982. Empecé a buscar como quien no quiere la cosa: en jugueterías retro, anticuarios, ferias y hasta en internet. Descubrí que hay mucha gente que los colecciona, tampoco para tanto, yo sólo quería mi pony rosa. No faltaba el comentario consolador que me decía "vamos a una juguetería, ahi deben vender". No, no quería las versiones del nuevo milenio de los Pony, no los quiero. Ahora vienen floggerizados, llenos de brillo, los razgos de la cara son diferentes, y además, ninguno se parecería al que perdí a los 4 años.
De paseo por el Mercado de las Pulgas, en diciembre del año pasado, encontré un pony de la misma camada, pero lila. Lo pensé, di vueltas, fui, volví, y finalmente lo compré. Casi como un premio consuelo me conformé con haber encontrado al hermano gemelo. Me resigné con lo similar, y seguí mi camino mirando y comparando la foto con el pony.
A comienzos de enero, mientras chusmeaba en subastas de un sitio de internet, vi que alguien vendía un pony. Decidí entrar para ver si por casualidad tenía mi Pequeño Pony rosa. Ahi estaba, lo vi. Llamé a gritos a mi mamá para preguntarle si era ese, y ante la positiva no dudé en comprarlo. Ahi redescubrí que cuando uno menos lo espera, lo que debe y quiere estar con una/o vuelve.
Pasaron dos semanas para ir a buscarlo, hasta que ayer fui y dije: "vengo por mi pony". Es cierto, lo dije así. El señor que tenía que entregármelo estaba a los gritos por una cuestión de trabajo, pero nada me importaba. Yo quería MI pony rosa. Me lo mostró, lo vi, era el mismo. Le di su dinero, me despedí, y empecé a caminar por la calle con mi bolsa azul con una sonrisa infantil. Como la que descubre el regalo que le pidió a Papá Noel.



como te entiendo!!!!
ResponderEliminartenia una muñeca de mi infancia, con pelo natural, me acompaño durante muchos años, en algun momento alguien se la llevo, me senti siempre culpable por no cuidarla, a partir de tu idea empezare a buscarla
un beso
su
Esaaaa....campaña para recuperar el juguete de tu infancia! (sea o no sexista)
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